NUEVO AÑO, NUEVOS COMIENZOS… UN MISMO CORAZÓN
Cada inicio de año llega como una página en blanco. O como una agenda nuevita que juramos empezar a usar… (aunque nunca la terminamos).
Prometemos orden, cambios, versiones mejoradas de nosotras mismas. Incluso nos prometemos: “Este año sí vamos a hacerlo todo bien.”
Pero en realidad, creo que tenemos que respirar un poquito e ir más despacio…
El año cambia, pero nosotras no tanto.
El calendario avanza, pero nosotras seguimos aquí, con el mismo corazón sensible, las mismas ganas de hacerlo mejor y alguna que otra duda existencial.
Nuevo año no significa nuevo corazón. Significa el mismo corazón, solo que con más historias y un poco más de aprendizaje.
Comenzar no siempre es empezar de cero. No todos los comienzos necesitan borrón y cuenta nueva. Algunos comienzos solo nos piden intentarlo otra vez, hablarnos más bonito, y no rendirnos cuando algo no nos sale a la primera (ni a la segunda, ni a la tercera) A veces, eso ya es un gran comienzo.
Tal vez este año no se trate de exigirnos crecer, sino de acompañarnos mejor mientras crecemos. Con paciencia. Con humor. Con ternura.
Sí, es un nuevo año. Y sí, hay nuevos comienzos. Pero recuerda lo importante:
En nuestro pecho late el mismo corazón que nos ha traído hasta aquí.
Hay que cuidarlo. Hay que escucharlo. Y no hay que apurarlo.
Porque crecer no siempre es correr hacia adelante.
A veces es detenerse, sonreír… y seguir, pero con más amor.




