ESPIRITU LIBRE

Nací libre, disfruté la vida, reí, canté, amé y lloré de felicidad, aunque también de dolor. Y fui feliz. Vi la vida pasar entre mis sueños y mi realidad, entre mi imaginación y mi invención. Como todo niño creía en mí, creía en mis padres y en todo lo demás. De la nada cree un mundo, mi propio mundo, el que tiene todo niño con libertad de mente y de sueños, el que tiene todo niño cuando no le cortan la única libertad que posee: Creer.

Pero crecí. Y me impusieron reglas, y me impusieron leyes, tradiciones y costumbres; debes y tienes que hacer, no debes y no tienes que hacer. Me prohibieron creer, me prohibieron ser libre, me prohibieron ser yo.

Y la tristeza inundo mi mente, y la tristeza invadió mi vida. Ya no quise jugar, ya no pude reír, ya no pude crear y mucho menos creer. Quise rebelarme y solo recibí duros castigos. Quise negarme a seguir el mismo camino y me ataron cadenas para no salirme del destino.  Me encerré en mi castillo interior en el cual yo aún me sentía libre, hermosa y feliz; pero cada vez que quería salir me chocaba con la dura realidad, y cabizbaja me regresaba a mi mundo personal. Y es que el mundo exterior ya no es el mismo cuando no tienes libertad.

Pasaron los años, y a fuerza de valor y resistencia, quise buscar las respuestas, quise buscar los por qué. Y aprendí a conocerme, a saber de mí, de dónde vengo, y a dónde voy; y aprendí a valorar lo que tengo y lo que soy, y amarme por ello. Y también aprendí a conocer a los demás, a conocer el mundo, a entenderlo, a valorarlo y a amarlo tal y como es. Con sus abismos y quebradas, sus subidas y sus puentes, sus tristezas, alegrías y nobles esperanzas. 

Y ahora, en mi madurez, he vuelto a reír y he vuelto a soñar. Volví a confiar en el mundo y en sus infinitas posibilidades, y he vuelto a creer que, a pesar de los obstáculos, a pesar de los tropiezos y de aquellos que lo lastiman, el mundo es todavía un lugar hermoso en el que se puede vivir, un lugar en el que se puede crecer, y un bello lugar donde aún se puede ser libre; y, al saber todo ello, he vuelto a ser libre y he vuelto a ser feliz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0
    0
    Tu Carrito
    Tu carrito esta vacioRegresar
    Scroll al inicio